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Artritis en gatos | Mininos.es

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¿Te da la impresión de que tu gato, hasta ahora muy alegre, está débil y no se quiere mover? En ese caso, deberías hacerle mirar las articulaciones. Sigue leyendo para ver cómo la artritis en gatos puede provocar cojera y qué tratamientos existen.

¿Qué es la artritis?

Con la artritis, una articulación se inflama por causas infecciosas o no infecciosas. Si hay varias articulaciones afectadas, se habla de poliartritis.

Dato interesante:

Mientras que con una artritis se inflaman las articulaciones temporalmente, la artrosis (desgaste articular u osteoartrosis) daña el cartílago permanentemente. Esta enfermedad frecuente en los gatos no tiene cura.

Síntomas de la artritis en gatos

El cuadro clínico depende de la causa de la artritis. Por ejemplo, las infecciones bacterianas provocan úlceras purulentas. En cambio, las formas no infecciosas de la enfermedad solo influyen ligeramente en el color y consistencia del líquido sinovial.

Si tu gato tiene una articulación inflamada, podrás observar estos cinco síntomas:

  1. La articulación afectada se hincha mucho.
  2. La zona está caliente.
  3. El gato siente dolor cuando se mueve o cuando le tocas la articulación.
  4. El gato cojea o no puede doblar la articulación.
  5. La zona de la articulación está enrojecida.

Además de estos signos, también es posible que el gato duerma más o coma menos. Las causas infecciosas también pueden provocar fiebre y síntomas en otros sistemas orgánicos, como el aparato digestivo o respiratorio.

Diagnóstico: ¿cómo se detecta?

En general, los veterinarios detectan la artritis en gatos rápidamente por medio de estos cinco signos típicos. Para ello, el veterinario palpa la articulación con cuidado y realiza algunos test funcionales. También evalúa la marcha del gato para descartar cojeras.

Para confirmar el diagnóstico de artritis y otras enfermedades articulares, puede utilizar otros métodos diagnósticos durante la exploración:

Análisis de sangre:

Con una muestra de sangre, el veterinario puede buscar células inflamatorias. Con el resultado no solo puede encontrar inflamaciones, sino también valorar el funcionamiento de otros órganos, como el hígado o los riñones.

Método de imagen:

Mediante una ecografía o radiografía, el veterinario puede observar la articulación con mayor precisión y delimitar el grado del daño. Echando un vistazo a la radiografía, también puede descartar una artrosis, algo necesario a la hora de elegir el tratamiento.

Punción articular:

Dentro de la articulación se encuentra el líquido sinovial. Puncionando la cápsula articular con una aguja fina, puede extraer líquido sinovial y analizarlo para buscar células inflamatorias. Así, se puede diagnosticar una artritis en gatos.

Artroscopia:

Realiza una incisión en la articulación e introduce el artroscopio, un tubo equipado con cámara, en la cavidad articular. Por medio de una pantalla, puede observar la articulación por dentro y detectar daños en el cartílago o quistes óseos. Hoy en día, una artroscopia es un método mínimamente invasivo. No obstante, el cirujano debe anestesiar al gato para el procedimiento.

Terapia: ¿cómo se trata la artritis en gatos?

Para combatir la causa de la artritis en gatos y aliviar los síntomas, los veterinarios implementan medidas específicas y coadyuvantes:

Terapia específica:

Para que el tratamiento tenga éxito, no solo hay que combatir la inflamación, sino también la causa. Para ello, el veterinario administra antibióticos al gato, en caso de que la causa sea bacteriana.

En cambio, las inflamaciones articulares reumatoides requieren medicamentos inmunosupresores, que inhiben el sistema inmunitario. Si la articulación supura mucho, se puede abrir la cápsula articular, con el gato anestesiado, y drenar el espacio articular.

Terapia coadyuvante:

Los medicamentos antiinflamatorios y analgésicos ayudan a mejorar el estado del gato. Puedes acelerar el proceso de curación aplicando frío a la articulación. Si tu gato tiene unos kilitos de más, es conveniente que pierda peso con medidas dietéticas.

Pronóstico: ¿se puede curar?

Si acudes al veterinario a tiempo para que tu gato reciba tratamiento lo antes posible, el pronóstico de una artritis en gatos suele ser favorable. Aunque la artritis autoinmune no tiene cura, puedes proteger al gato de los dolores constantes con inmunosupresores y analgésicos.

Si la situación empeora y no se puede tomar ninguna medida conservadora más, habrá que reforzar la articulación.

¿Cuáles son las causas de la artritis en gatos?

Los gatos pueden enfermar de artritis por muchas causas. Para entenderlas mejor, la tabla siguiente las divide en causas infecciosas y no infecciosas:

Causas infecciosas Causas no infecciosas
Infecciones bacterianas como consecuencia de heridas de mordisco o accidentes Artritis autoinmune o reumatoide (las causas se desconocen)
Enfermedades virales (p. ej., VLFe o VIF) Enfermedades subyacentes (p. ej., artrosis o sobrepeso)
Patógenos infecciosos bacterianos (p. ej., Borrelia) Traumatismos contundentes (p. ej., caídas, aplastamientos o distensiones)

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